Como el resto de África, el Alto Volta Francés, fue un juguete explotado en manos de europeos hasta la llegada de los movimientos anticolonialistas que removieron todo el continente, justo tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la sensibilidad del hombre blanco obligaba a hacer expiación de culpas.
Era un país pequeño, sin salida al mar, pobre y hambriento. Como tal, lo primero que quisieron hacer de él fue repartírselo entre vecinos: Mali y Costa de Marfil, entre otros. No obstante, en el año 1960, logra su independencia.
¿Los siguientes 30 años? Lo mismo que en el resto de naciones abandonadas a su suerte: dictaduras, golpes de estados, guerras internas...
Thomas Sankara fue un militar nacido allí que se hizo popular. A pesar de su oficio, tiempo después rechazaría la guerra como medio para cualquier fin por injusta e inútil. Logró el poder en 1983, y rebautizó el país tal y como hoy se le conoce, Burkina Faso, que significa "la patria de los hombres íntegros". Thomas Sankara fue conocido como el Che africano.
El objetivo de su gobierno era una revolución democrática, popular y anti-imperialista, orientada a la lucha contra la corrupción, promoviendo la reforestación, combatiendo la hambruna, y haciendo de la educación y la sanidad los pilares de la nación.
Logró la
autosuficiencia del país oponiéndose a la ayuda exterior, considerándola siempre como una nueva forma de colonialismo. Se negó a pagar la deuda externa afirmando: "el explotado no tiene por qué
devolver dinero a quien antes le explotó"
Suprimió los poderes de los jefes tribales y
los privilegios de los funcionarios. Redistribuyó las tierras de los
terratenientes feudales duplicando la producción de trigo en sólo tres
años. Su política fue pionera con respecto a la igualdad de derechos con las mujeres, prohibiendo la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y la poligamia. Nombró mujeres en altos cargos gubernamentales, y fueron también reclutadas en el ejército. Promovió su educación y trabajo fuera de casa, aunque quedaran embarazadas, alentando a los hombres a realizar las tareas domésticas.
Junto con su política revolucionaria, también se ganó fama de excéntrico por otras medidas. Siempre se desplazaba en moto o en bicicleta. Se negó a instalar aire acondicionado en su despacho presidencial por considerarlo un privilegio del que la mayoría no disfrutaba. Redujo su sueldo hasta los 450 dólares mensuales. Vendió toda la flota de Mercedes-Benz del gobierno y convirtió el Renault 5 en coche oficial para los ministros. Quedó prohibido a los cargos públicos viajar en primera clase o tener chóferes.
Tras cuatro años de gobierno, en 1987, fue asesinado en un golpe de estado por un antiguo colaborador. Tenía 37 años. Su cuerpo fue desmembrado y enterrado en una tumba anónima. Toda su política fue rechazada y anuladas las leyes que promulgó. Burkina Faso volvió a comer de la mano del Fondo Monetario Internacional. Hoy día es uno de los países más pobres del mundo.
Una semana antes de su muerte, Sankara pronunció en un discurso lo que es considerado su epitafio: "Aunque los revolucionarios, como los individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrán matar sus ideas"



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