"Quizá la mayor lección de la Historia es que nadie aprendió de las lecciones de la Historia."

Aldous Huxley.


lunes, 30 de julio de 2012

Amelia Earhart, la aviadora

"Las mujeres conducen mejor que los hombres, y mi vuelo alrededor del mundo no hará sino probarlo." Esta era Amelia Earhart, quien de pequeña ya gustaba de divertirse con actividades no "adecuadas" para su condición como montar en trineo o escalar árboles, y ya admiraba a aquellas mujeres que lograban los retos que se proponían.

Su historia con la aviación comienza en la Primera Guerra Mundial, donde asiste como enfermera y entra en contacto con pilotos y campos aéreos. Tras la guerra, recibiría algunas clases de vuelo, y en poco tiempo obtendría la licencia de piloto. Poco a poco, iría dando pasos para llegar a ser la mejor aviadora de la época consiguiendo una merecida fama en distintos países.
En 1928 se convierte en la primera mujer en cruzar a vuelo el Atlántico desde Estados Unidos a Europa. Cuatro años más tarde, lo volvería a hacer en solitario, estableciendo un record de velocidad y siendo la primera persona en atravesar el océano dos veces. Tres años después, cubriría la distancia que separa Hawai de California, siendo de nuevo la primera persona en lograrlo. Tras todos estos éxitos y varios records de tiempo, declaró que aún le quedaba un último viaje por hacer: la vuelta al mundo siguiendo la línea del Ecuador, el viaje más largo que se podía imaginar, y que aún nadie había completado.

El 17 de marzo de 1937 despegaría desde California hasta Hawai. Sin embargo, en este primer despegue, un problema con el avión obligó a suspender la expedición y arreglar el Electra (nombre del aeroplano). Lejos de atemorizarse, al finalizar las reparaciones, 2 meses después volvió a intentarlo. Esta vez hacia el este. Y así, partiendo de Los Ángeles iría recorriendo distintos lugares como Florida y Puerto Rico, bordeó Sudamérica, llegó a África y al Mar Rojo, a Pakistán, Calcuta, Rangoon, Bangkok, Singapur, Australia y Nueva Guinea. En este punto había recorrido 36 mil kilómetros en un mes, tres cuartas partes de su viaje. Había enfermado de disantería y perdido mucho peso. Aún así, dejó los paracaídas en tierra diciendo que ya no los necesitaría, y emprendió la marcha para cruzar el Pacífico. Su siguiente destino era la Isla Howland, a mitad de camino hasta Hawai. Pero jamás llegaría. Su última comunicación fue "KHAQQ llamando al Itasca. Debemos estar encima de ustedes, pero no los vemos... El combustible se está agotando..."
Su avión, su cuerpo y el de su copiloto desaparecieron en las aguas del Pacífico para siempre. Todos los intentos de búsqueda fueron un fracaso.

En una de las cartas que escribió a su marido (del que nunca tomó su apellido) comentaba: "Por favor debes saber que soy consciente de los peligros, quiero hacerlo porque lo deseo. Las mujeres deben intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras."
En 1997, la empresaria mexicana Linda Finch, consiguió realizar en solitario el viaje de Amelia con el mismo modelo de aparato. Suponemos que en su pensamiento quedó como reto lo que para su antecesora fue un "fracaso".

 



1 comentario:

  1. Dejo un link que a una entrada de otro blog donde hoy han publicado una bonita carta de Amelia a su marido:
    http://www.principiamarsupia.com/2013/02/04/carta-de-una-mujer-libre-a-su-prometido-antes-de-casarse/

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